2. LA GUARDIA
- Mery Torello
- 5 may 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 16 may 2024
Lunes 29 de abril
Andy me ve 7 am sentada en la cama sin entender nada, me pregunta si me voy a pilates, a lo que yo le respondo que no, voy a llamar un Uber e ir a la guardia. Pero antes me quería bañar.
Cuando una ducha se parece más a una maratón que a una ducha de 3 minutos, significa que hay algo que no está bien.
Andy se fue a buscar la camioneta y nos encontramos en la esquina, el encargado del edificio de casa me pregunta si estoy bien (le había comentado que tenía una súper contractura en la espalda el viernes) y le digo que me voy a la guardia. Al toque empezaron las lágrimas..
Me subo al auto y Andy me mostraba que estaba Pili, ¡que la salude! Pero yo no podía con mi vida, necesitaba llegar a la guardia, me ve llorando y arranca.
Me deja en doble fila, pero me bajo, hago dos pasos y necesito frenar, retomo el aire y llego al Triage del Sanatorio Mater Dei.
Me siento en la silla y arranca un mar de lágrimas, la mujer súper amorosa intenta entender qué me pasa, me toma la saturación de oxigeno, que da 95 (lo normal en adultos es 95-100) me dice que estoy en el límite pero que me da prioridad, no voy a tener que esperar mucho. Supongo que nadie quiere tener una persona en crisis en plena guardia.
Entro y me encuentro a Andy súper estresado, no me encontraba y estaba muy preocupado, se había olvidado que hay que pasar primero por Triage.
Nos sentamos a esperar.
Para mi, ¡nada podía confirmarme más que estaba en un ataque de pánico/angustia, que esta situación! Yo soy llorona, pero esto era otra cosa.
Al ratito, yo creo que no pasaron ni dos minutos, nos llaman. Intento explicar lo que me pasa entre llantos, la médica, María Laura, súper amorosa va haciendo todo lo que hay que hacer. No tengo fiebre, la saturación está al límite, pide un electro, sale perfecto. Primer encuentro con clonazepam, ¡qué gran invento, de ahora en más mi querido clona!
Me voy a hacer una placa de tórax para ver el pulmón y chequear que todo esté bien, yo seguía convencida que era un ataque de pánico y que me mandaban a casa, pero.. ¡¡¡yo no podía ni quería volver así!!!
Después de la placa esperamos en otro consultorio. Al ratito vuelve la médica, pero esta vez acompañada del cirujano Diego.
"¡APA!, esto es nuevo, ¿qué hace acá un cirujano? Yo sólo tengo ataque de pánico."
Me explica que tengo líquido en el pulmón derecho y es necesario sacarlo para poder respirar por mi misma. Que me iba a quedar una noche, y si la pasaba muy bien, quizás dos, siempre con mucho humor. Me iban a sacar el líquido y después una mini operación para chequear que todo esté bien... o eso quise entender yo, pensando que todo se hacía hoy y mañana me iba.
"Ok, no me molesta faltar dos días al trabajo, aviso, descanso y después retomo. Algo había, no era normal mi falta de aire."

Llegan mamá y papá, ya me ubicaron en un box de guardia con oxígeno puesto y algo más que no me acuerdo. Me tenía que hacer una tomografía con contraste, el vaso más grande que hayas visto en tu vida (ver foto), pero lo logré!
Se demoró un poco y cada vez me sentía un poquito peor, me trasladan en silla de ruedas hasta la tomografía. Como no me podía recostar, todos muy amorosamente fueron probando maneras de poder sostenerme y hacer el estudio. Lo logramos, y si, había MUCHO líquido en mi pulmón derecho.
De vuelta a mi box de guardia, creo que era el 11. Levanté fiebre, tenía dolor de espalda, ojos hinchados, no podía seguir sentada en esa camilla. Llega el bendito "dipirona", para mí: la "bolsita caída del cielo", para el resto del mundo un analgésico que ayuda a disminuir la fiebre y los espasmos musculares. En unos minutos estaba como nueva en mi nueva habitación, muchas gracias al médico de guardia que movió sus hilos para lograrlo.
Lulo, que dia inimaginado! La vida nos sorprende cuando menos lo esperamos, venias diciendo que no te sentias bien hace rato, te veiamos tristona, imposible imaginar lo que se venia encima....😍
Una campeona como te bancaste ese baldazo ✨🫶