Martes 8 de octubre
Vuelvo a aparecer, me hago la que me despido pero acá me tienen escribiendo de nuevo. Es que tengo novedades, y este blog surgió por mi enfermedad, después se desvirtuó un poco con mi vida pero el centro siempre fue el linfoma. La cuestión es que yo estoy muy bien, ya tuvimos la respuesta tan positiva de Laura de la semana pasada pero hoy la fui a ver. Anoche le pregunté el horario y me dijo que iba a estar de 12-15 hs. Como ya sé que siempre hay que esperar, decidí llegar tipo 13 h, para que Andy también pueda estar. En estos días me fui anotando preguntas para hacerle, es obvio que de algo me voy a olvidar, es la presión de tener que sacarme todas las dudas en diez minutos. Que me la impongo yo sola, Laura es una genia que se toma el tiempo para cada uno, pero yo me pongo mal de todos los demás pacientes que están esperando afuera.
Mi idea inicial era ir caminando pero después pensé que iba a tardar mucho y estaba mal, ósea ya calculé una hora posterior a la hora de inicio que ella me había dicho. En la puerta del ecoparque decidí que, si el 67 estaba a la vista iba en colectivo, y si no, caminando. Me di vuelta y lo vi, pero yo no estaba en la parada, y el colectivo estaba avanzando, ¿llego o no llego? Empecé a “correr”, sí, entre comillas porque no se puede llamar correr a lo que hice. Eran muy poquitos metros pero parecía una maratón, aunque estuvo un poco mejor que el viernes que corrí mi primer colectivo después de mucho tiempo. El del viernes fue horrible, sentía que tenía un acoplado que me tiraba para atrás, no podía avanzar, fue muy frustrante. El de hoy similar pero un poco mejor, por lo menos no fue un shock no poder moverme normalmente. Llegué a ambos, porque tengo mucha suerte, pero esta vez me quedé con dolor de tobillo, como si me hubiera esguinzado (es obvio que no, no me doblé ni nada pero pobre tobillo no está acostumbrado).

Llegué rapidísimo, me hicieron sacar un papelito y me llamaron casi primera. Tremendo, ¿esto significa que Laura me atenderá rápido también? Por las dudas, me mentalizo a que antes de las 15 h seguramente no la vea. Me ingresaron al sistema 13:18 h, subo al tercer piso y al toque llega Andy. Estaba llenísimo de gente, así que nos fuimos para la escalera y al ratito entró mamá. Resumiendo, Laura cambió de consultorio tres veces durante mi espera, terminó en el consultorio que usan para yesos, se ve que era el piso de traumatología. Para cuando me atendió ya nos habíamos hecho amigos entre los que esperábamos, o al menos, conocidos. Me encontré con la señora de limpieza de mi cuarto, muy amorosa, estaba feliz de verme tan bien. También pasó Mercedes, pero no me vio, estaba medio a las corridas me parece y no la quise molestar.
Finalmente, a las 17 h, me llamó. Entré sola porque Andy y mamá se pusieron a agarrar sus cosas, al ratito estábamos todos en el mini consultorio. Laura buscó los resultados del PET para cargarlos a mi historia clínica, y me empezó a dar mucha información. La tiene clarísima porque en esa charla me respondió a la mayoría de mis preguntas. Entre lo que nos iba explicando mamá hizo una muy buena pregunta. Laura dijo que me quedó una masa de 4 cm de tejido muerto y también algunos ganglios residuales, los cuales nos dijo que pueden desaparecer o quedarse, no se sabe. No me dijo que estoy curada pero sí que las posibilidades de que vuelva son muy bajas, nervios y felicidad a la vez. También me dijo que esta nueva forma de quimioterapia que hice yo, es más fuerte pero da la posibilidad de que un porcentaje de personas no hagan rayos. Y yo soy parte de ese porcentaje, de ese grupo de pacientes de Laura que pudimos evitarlos, ¡entré al salón VIP contra el linfoma! Hablando seriamente, evitar los rayos es muy positivo porque significa que solo tengo que controlar el corazón una vez al año, me evito todos los otros controles que me había contado y que me habían abrumado mucho. El control del corazón es porque una de las medicaciones que recibí dentro de la quimioterapia puede traer consecuencias a futuro. Pero cuando no está acompañada de rayos las posibilidad de que suceda son muy pequeñas.
Me dijo que ya puedo retomar mi vida normal, puedo hacer deporte pero cuidar la parte superior de mi cuerpo ya que sigo con el port a cath. Al cual debo hacerle el service cada tres meses, me toca principios de noviembre. A Laura la voy a ver cada tres meses para control, tengo que hablar con Pachu para suspender Luprón y, a futuro, ver cómo seguimos. Ahora me tengo que hacer una radiografía para que ya nos quede la foto final del tratamiento. Mas que nada porque si más adelante me tengo que hacer alguna por cualquier razón necesitamos tener esta de referencia para saber si se modificó en algo o sigue igual. Además un ecodoppler cardíaco, para ver cómo estoy después de esta quimio.
Le pregunté si era hereditario, a lo cual me dijo que no, y después le pregunté las causas. Parece que no se conocen, es medio aleatorio, de hecho hay muchas personas que viven con el linfoma bastante tiempo hasta que empieza a crecer a gran velocidad y ahí es cuando consultan. El diagnóstico suele ser medio fatídico, palabras de Laura, ya que suelen llegar como me pasó a mí, prácticamente sin poder respirar. Por supuesto estoy hablando de mi linfoma del mediastino, que es diferente a los del cuello, los cuales se pueden palpar e identificar antes. Les recuerdo que no soy médica, estaba recibiendo un montón de información, toda positiva por suerte, pero no deja de ser mucha información en diez minutos, puedo haber entendido algo mal o no recordarlo perfectamente.

Resumiendo, estoy muy bien, tengo que ir al Mater cada tres meses al cuarto piso a heparinizar el port a cath y verla a Laura, también cada tres meses, con un análisis de sangre previo. Esos van a ser mis controles, en principio no tengo que hacer otro PET porque este ya dio que está todo bien. Cuando me haga la radiografía y el ecodoppler se los mandó por WhatsApp. La consulta terminó con el regalo y una foto de las dos, que no tenía porque nunca sacamos, se las dejo por acá para que la conozcan, ¡gran profesional!
Ahora sí, por un tiempo sin muchas más novedades médicas, espero. Ya estoy terminando la página para la venta de los libros de “Malena la sabia” y programando pequeñas escapadas. El fin de semana pasado hicimos muchos festejos en el campo y volví a mis actividades de carpintera. Lo primero que arreglé fue una de las puertas del bajo parrilla que había salido volando, ya la atornillé de nuevo y “arreglé” la trabita para que no vuelva a pasar, el tiempo dirá si funcionó. También se nos rompió la canilla de la parrilla, por suerte Fede estaba en la ciudad y nos compró una de repuesto. Andy pudo cambiarla con ayuda de Rosita, este año toca pintar la pileta, ¡qué fiaca! Pero de a poquito va volviendo a estar linda nuestra casita de la laguna, la extrañábamos mucho.
Es posible que vuelva a aparecer, por si están aburridos y quieren leerme. Ya no pongo fechas de cuándo vuelvo porque termino apareciendo antes de tiempo, ¡por suerte con muy buenas noticias!
PD: ¡Hace unos días descubrí que me están creciendo las cejas y hoy vi que también están creciendo las pestañas!
🙌🤩💪
Qué bueno chanchula!
Este nuevo hábito de escribir llegó para quedarse, obvio.
Disfruta MUCHO estas nuevas aventuras de escapadas. Y bienvenidas sean las nuevas “primeras veces”
Te quiero mucho y extraño otro tantoooo